domingo, 18 de septiembre de 2011

El hombre de palo

Cuenta la leyenda que en el Toledo de primeros del siglo XVI, el relojero de Carlos V Giovanni Torrino, más conocido como Juanelo Turriano, todas las mañanas caminaba por las empinadas calles acompañado de su criado Jorge de Diana. Pero un día aparecío junto a un extraño artificio.

Un atómata de madera, este era el compañero de Turriano. Creo una gran expectación entre los toledanos, muchos de los cuales, por no decir todos, esperaban verle dando su paseo habitual.
Este antepasado de los robots modernos hacía pequeños recados para su creador. Acudía a recoger el jornal de Turriano o recogía el salario que le correspondía al relojero.

Lo cierto es que su historía atravesó las murallas toledanas y llegó a los pueblos de alrededor y a Madrid. Y quedó inmortalizada con una calle que lleva su nombre.

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